“(…) no devenimos madres necesariamente cuando parimos al niño, sino en el transcurso de algún instante de desesperación, locura y soledad en medio de la noche con nuestro hijo en brazos. Cuando la lógica y la razón no nos sirven, cuando nos sentimos transportadas a un tiempo sin tiempo, cuando el cansancio es infinito y sólo nos resta entregarnos a ese niño que expresa nuestro yo profundo y no logramos acallar, entonces nuestra madre interior ha nacido.”

Laura Gutman

miércoles, 1 de diciembre de 2010

"Convertirse en Doula" llega a su fin. Sentimientos.

(Fotografía: tomada por Aroa Anca)

El pasado viernes concluyó un intenso curso de doulas, impartido por Nuria y Bea de Ser Doulas. Sin duda ha significado un antes y un después en mi vida, me ha cambiado como persona, como mujer, como madre ... No ha sido un cambio radical, sino más bien un cambio sutil, fraguado viernes a viernes, y producido por un cúmulo de sensaciones y emociones, por un acercamiento involuntario a un "yo escondido", a un "yo" que tal vez me negaba a ver.

Algo que empezó por querer saber más acerca de la maternidad, ha acabado siendo algo que me ha hecho conocerme a mí misma, conocer mis miedos, mi dolor, mis posibilidades, mis "hasta donde puedo llegar".

Sin quererlo, he recorrido de nuevo, paso a paso, mi embarazo, mi parto y mi puerperio, del que todavía no he salido. Y me ha gustado encontrarme con el dolor del que no tenía constancia hasta ahora, o al menos estaba falto de palabras. Ese dolor que nos negamos a ver y reconocer porque la sociedad nos dice que es lo políticamente correcto. Ese dolor que, aunque le demos la espalda, no se va, y que aprovecha nuestros estados límites para salir como la lava de un volcán: incontrolable, ardiendo, invadiéndolo todo, sin límites. Ese dolor que, una vez conocido, ya no es tanto dolor.

Llegaré a ser doula algún día? No lo sé. Pero lo que sí tengo claro es que un alma de doula vive en mí ahora.

Y todos estos sentimientos y sensaciones se los quise transmitir a este círculo de mujeres que se ha creado en Ferrol, y que considero que también debería compartir con los que se acercan a esta ventana. Unas palabras escritas no con el corazón, sino con el alma, que me negaba a leer. Unas cuantas "brujillas" de ese círculo ("brujillas" con todo mi cariño) han conseguido que finalmente comenzase a leer, pero la voz se me quebró a mitad del texto porque me di cuenta realmente de que ya no sería la misma de antes nunca más, y me alegro por ello.

El texto en cuestión:

Llegué aquí, no con la idea de ser doula algún día, sino más bien esperando aprender sobre embarazo, parto, posparto (me sigue costando escribirlo sin t), conceptos, terminologías, protocolos, etc. Esperaba tener una especie de manual o apuntes de que echar mano en cualquier momento. Pero entonces se nos dijo que esto no era indispensable, pues la información la podíamos encontrar en innumerables sitios. Al principio me chocó un poco esta postura, pero sólo hasta que entendí el porqué.

No sé si mi idea de doula es la que debería ser, o es la que tienen la mayoría de las doulas, pero lo que yo aprendí aquí es que una doula no lo es más por su SABER (= conocimientos), sino más bien por su ESTAR (= presencia), y sólo lo primero complementa a lo segundo. Pero sobre todo lo es por su ABRAZAR, abrazar en todos los sentidos: abrazar a la mujer cuando lo necesita, abrazar sus decisiones aunque no las comparta, abrazar su dolor para calmar su ser, abrazar su llanto para que sus lágrimas tengan sentido, abrazar sus sentimientos para que éstos cobren significado, abrazar su espíritu para que se sienta segura consigo misma, abrazar su intimidad permitiéndole ser poseedora de su propio espacio. Y esto, no se encuentra escrito en ningún sitio, tan sólo en el corazón de cada doula.

Por eso he de reconocer que, más allá de apuntes, bibliografías, artículos, etc, estos encuentros me han llenado tanto ... y de qué manera! Por muchas cosas que he leído sobre embarazos y partos conscientes, partos respetados, crianza, apego, lactancia, etc, nunca unas palabras escritas me han llegado tan adentro como las palabras escuchadas en este círculo de mujeres. Creo que el poder de este círculo mágico (porque sin duda lo es), está en que todas seguimos siendo puérperas en busca de respuestas, con esa locura llena de posibilidades que nos sumerge en profundos sentimientos difíciles de calificar con palabras. Incluso Patri, que no ha pasado por la experiencia de ser mamá, ha sido capaz de hacer unas reflexiones tan llenas de contenido, de sentimiento, de locura maternal ... que me es imposible no verla como una mamá más.

En este círculo se ha generado una fuerza descomunal, o al menos eso es lo que yo percibo. Y creo que ésa es la razón de porqué tantas mujeres ajenas a las charlas se han equivocado de aula. No es que olieran nuestras meriendas, es que de esa puerta mágica se desprendía tal cantidad de energía que sin remedio se han visto atraídas como un imán sin ellas saberlo.

Este círculo me ha hecho comenzar a revivir conscientemente mi "parto inconsciente", me ha hecho hacerme mil preguntas sobre mis cientos de dudas, me ha hecho ver a los demás con otros ojos, me ha hecho parar los pies a la hora de juzgar o prejuzgar las actitudes o posturas de los demás, incluso me ha hecho ver el "pasotismo" de mi marido como algo positivo, y eso jamás creí que llegase a suceder. Así que, qué más puedo pedir?

Bueno, sí, pediría que este círculo mágico siguiese vivo cada viernes el resto de mi vida.

También recuerdo del primer día que, Nuria y Bea, nos pedísteis que escogiésemos una imagen, una que nos definiese o con la que nos identificáramos. Recuerdo que yo dije "mi niña", y lo sigo manteniendo, pues gracias a ella estoy transformándome en algo que me hace sonreír cada día, gracias a ella he sentido y siento cosas impensables antes de ser madre, gracias a ella he ido encontrando gente en mi camino que me ha mostrado otra forma de ver las cosas. Pero ahora, me gustaría añadir una imagen más: una mariposa (esas que tanto te gustan, Nuria), tal vez todavía una crisálida, o incluso todavía una oruga, refugiada en nuestro círculo, arropada y acompañada por cada una de nosotras, dispuesta para terminar la transformación y echar a volar. Esa es la imagen que he estado viendo desde nuestro segundo encuentro, una mariposa imaginaria y , sin embargo, muy viva.

Así que sólo puedo dar gracias y mil gracias. Gracias a Nuria y Bea por compartir su tiempo, su espacio, su corazón y sus sentimientos con nosotras. Gracias a todas, por exponer abiertamente vuestras inquietudes y por abrazar cálidamente los sentimientos de todas y cada una de nosotras, gracias por desprender esa energía, que sin duda viene dada por vuestra capacidad de amar y porque estáis seguras de que, como humanas que sois, el institno mueve montañas mientras que las rutinas programadas sólo cambian de lugar una simple piedra mal colocada. Y gracias, no sé exactamente a quién, imagino que a la vida, por haberme traído hasta aquí, por permitirme conoceros, por haberme colocado en el lugar correcto en el momento más oportuno.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Vínculo Apoyo Posparto


Hoy os traigo una nueva web y foro muy interesante y, sobre todo, que sin duda ayudará a muchas mamás en esa etapa tan extraña, difícil de afrontar a veces, tan llena de preguntas sin respuesta, repleta de sensaciones nuevas y desconocidas, pero a la vez tan apasionante como es el posparto.

www.vinculoapoyoposparto.es
www.foro.vinculoapoyoposparto.es

Se trata de un proyecto de información y apoyo sobre la dificultad emocional materna. Se trata de una iniciativa personal de un grupo de madres que han pasado por esa situación y son conscientes de la necesidad de apoyo de las mujeres puérperas.

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lunes, 25 de octubre de 2010

El instinto maternal

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Leyendo este artículo del blog Grupo Maternal http://grupomaternal.blogspot.com/2010/10/el-mito-de-la-maternidad.html, se me han venido a la cabeza un montón de aspectos de la maternidad y del hecho de ser mujer, que me han hecho reflexionar.

Además, y dado que me he sumergido en el mundo tan interesante de las doulas, a través de un curso que he comenzado hace poco con las maravillosas Nuria y Bea de Ser Doulas, estoy pasando por una etapa en la que mil preguntas asaltan mis pensamientos a lo largo del día, la maternidad vuelve a cobrar otro significado (si no lo había hecho ya desde el mismo instante en que me había quedado embarazada). Cada paso que doy en este camino de ser madre, pasa a ese rincón de mi cerebro que he etiquetado como "tema para ser cuestionado". Cada pregunta que me hago, me lleva a plantearme otra más; será que soy gallega (ese esteriotipo que tenemos los gallegos de responder con otra pregunta) o es que mi curiosidad por la maternidad, por conocer diferentes aspectos de la misma, el deseo de indagar en otros posibles sentimientos ... hagan que mi mente no pueda estar quieta ni un segundo?

Y mi reflexión es que vivimos en una época en la que las mujeres hemos perdido toda clase de referentes: tanto en la maternidad, como en la crianza, como en la adquisición de valores justos ... en ser mujeres conscientes en todos los aspectos.

Es como si alguien estuviese tejiendo los hilos para que nos desvinculásemos de nuestra condición de mujeres: queremos trabajar a toda costa (cosa que veo fenomenal, pero hay quien se ve obligada por el qué dirán los demás si se queda en casa a cuidar de sus hijos); dejamos de amamantar para poder dedicarnos a "nuestras cosas"; nos unimos a ese canon de mujer 10 con unas medidas ... perfectas? para gustar a todo el mundo y nos olvidamos de nuestro yo, de nuestra mujer individual y única; nos desvinculamos de nuestros hijos con el pretexto de que así llegarán a ser más independientes; desvirtuamos el poder de otras mujeres, nos atacamos a nosotras mismas, luchamos contra las demás por conseguir llegar a lo más alto cueste lo que cueste; vivimos los embarazos como algo ajeno a nosotras, como algo que depende de varios resultados médicos y sólo deseando que pasen ya los 9 meses de rigor, sin pararnos a experimentar con todas y cada una de las sensaciones que nos brinda ese nuevo ser que va creciendo en nuestro interior. Creo que no me apetece seguir ...

Creo que por todo esto es por lo que hemos perdido nuestro instinto. Muchas mujeres quisieran encontrarlo, pero les es totalmente imposible pues carecen de referentes que se lo hagan rescatar del olvido en que ha caído a lo largo de los años. Y creo que por esta razón es por la que nos aferramos desesperadamente a las opiniones y consejos de los profesionales. Los convertimos en nuestro referente. Pero a continuación llega el caos, pues cada uno tiene su opinión, cada persona que pasa por tu vida te da un consejo (la mayoría de las veces gratuíto) diferente. Y entonces comienza una etapa de confusión en la que se lee y escucha de todo, se van descartando opciones (sin saber si son o no las acertadas), y a veces nos llegamos a guiar por una mezcla de varias teorías.

Y esto es lo que me hace comprender más si cabe, la labor de una doula, y plantearme una serie de preguntas: es posible que una doula, a través de su labor de acompañamiento, pueda hacer que una mujer recupere su instinto? Puede una doula establecer una unión con la madre similar a la que se produce en un círculo de mujeres? Es lícito que una doula se sienta frustrada cuando no consigue que una madre a la que acompaña escoja un camino de manera consciente (sea o no lo que la doula esperaba)?


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sábado, 23 de octubre de 2010

Dibujo de otoño con legumbres

A partir de un dibujo sobre el otoño (nosotras hemos elegido una bellota y una hoja de roble), y con un poco de cola, se va pegando lo que se os ocurra. En nuestro caso, y dado que en esta época se apetece comer de cuchara, nos decidimos por las legumbres y, de paso, Aroa se ha ido familiarizando con sus texturas, tamaños, colores, etc.

































































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domingo, 3 de octubre de 2010

"Convertirse en Doula" - Ciclo de charlas en Ferrol


Para más información:

http://serdoulas.blogspot.com/2010/09/ii-ciclo-de-charlas-convertirse-en.html


Y desde aquí, dar las gracias a Nuria y Bea de Ser Doulas por el gran esfuerzo que suponen estas charlas, la distancia que han de recorrer cada viernes y el interés que nos han dedicado.

Seguro que aprenderemos un montón de cosas interesantes, nos redescubriremos, nos abriremos a otras posibilidades como madres e incluso como hijas.

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Por qué amamantar y por qué no amamantamos.


Desde el blog Tenemos Tetas, Ileana (como siempre tan acertada) recoge una presentación de Jesusa Ricoy que no os podéis perder, así como tampoco debéis perder la oportunidad de mostrarla a todos cuantos conozcáis, a ver si de una vez por todas la gente se entera de la verdad sobre las leches artificiales y de la importancia del amamantamiento.

http://www.tenemostetas.com/2010/10/por-que-amamantar-y-por-que-no.html

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sábado, 2 de octubre de 2010

Algunas esponjas también se hunden




Había una vez una esponja violeta llamada Amanda, no sé si familiar del tan conocido Bob. Pero ella no era tan famosa, muy al contrario, solía pasar bastante desapercibida. Pero era feliz.
Como a todas las esponjas, a Amanda le encantaba jugar, chapotear, llenarse de agua y luego dejarla caer.
Sin embargo, pese a que su misión era la de estar a menudo en contacto con el agua, Mateo, su dueño de 4 años, no le permitía zambullirse en lugares donde el agua subiera más de un palmo. Pero sus papás estaban deseosos de que lo hiciera, querían que su esponjita Amanda llegara a ser tal y como eran las demás, y que no se quedase olvidada en un rincón cuando Mateo cogía a las demás esponjas de colores y las metía con él en su bañera para jugar. Sus papás también deseaban que Amanda pudiera zambullirse en aquel mar de agua dulce y jabonosa y que demostrase que ella podía flotar y moverse con mayor soltura que las demás.
Así que un día, sin consultar a su pequeña, los papás de Amanda la colocaron en el primer lugar de la fila de esponjas, aunque Mateo ni se había dado cuenta, tan acostumbrado como estaba a que Amanda siempre se quedase en su rincón.
Pero fue así como Amanda entró en contacto con una cantidad de agua mayor de la que acostumbraba. La sensación fue sumamente agradable, el no notar nada bajo su cuerpecito poroso era sencillamente satisfactorio.
Sin embargo, Amanda comenzó a llenarse de agua, ésta iba recorriendo todo su ser poco a poco. Y, de repente, Amanda notó como cada vez el agua comenzaba a cubrirla más y más. Hasta que, finalmente, acabó en el fondo de la bañera, de donde ya no pudo emerger.
- "Mamá" - dijo Mateo - "¿ves como esta esponja no flota? No la quiero, no puedo jugar con ella en la bañera".
- "Está bien hijo, no te preocupes. La tiraremos a la basura y mañana te compraré otra esponja violeta que flote como las demás".

Moraleja: Algunas esponjas también pueden llegar a hundirse.
Es un relato un poco triste, lo sé. Pero se me acaba de ocurrir al comentar con unas chicas de A Brazos (el grupo de crianza al que pertenezco), el hecho de que algunos papás y mamás se empeñen en enviar a sus hijos/as a demasiadas actividades extraescolares.

Pero, ¿cuál es el motivo que lleva a un padre o una madre a enviar a una clase extraescolar a su pequeño/a? Salvando las excepciones, se me ocurren dos motivos, y hablo desde mi propia experiencia con personas cercanas:

-Estaréis conmigo en que vivimos un momento donde el que más pisotea es el que más lejos llega. Pero este modo de vida tan destructivo, ha traspasado los límites de la edad adulta y, cada vez más, se traslada a la infancia.

Los papás y mamás "modernos", tenemos la estúpida idea de que nuestros/as hijos/as llegarán más lejos cuantos más conocimientos tengan. Pero ¿acaso no se adquieren también conocimientos cuando conversamos con ellos, cuando jugamos, cuando comparten con nosotros actividades cotidianas en casa, cuando nos acompañan a hacer la compra o a hacer gestiones, cuando miramos desde la ventana las gotas de lluvia que caen en la calle, cuando observamos las formas extrañas y sorprendentes que adquieren las nubes movidas por el viento, cuando observan cómo papá se ensucia arreglando el coche? Si no es así, entonces mi idea del término "adquirir conocimientos" está totalmente equivocada.

Y a veces creo que es así, pues en general, los conocimientos que parece que llevan al éxito son aprender inglés (u otro idioma), tocar un instrumento, bailar danza clásica o, símplemente, acudir a clases particulares para reforzar lo aprendido.

Todo esto, por supuesto, está muy bien, y tal vez mi hija algún día haga alguna (o varias) de estas cosas. Pero no por IMPOSICIÓN. Primero necesito ver que mi hija tiene una habilidad innata que es necesario reforzar, pues tal vez por ahí vaya su futuro y no puedo dejarla pasar.

Pero lo que no puedo permitir es imponerle que haga tal o cual actividad sólo porque fulanito o menganita lo hacen, porque así será más lista, porque así destacará sobre los demás. Esto sería muy injusto para mi hija.

- Otro motivo, más dañino que el anterior si cabe, por el que los padres y madres suelen enviar a sus hijos/as a estas actividades, es el deseo de querer desprenderse de ellos/as, la necesidad de que alguien se ocupe de ellos/as mientras nosotros empleamos ese tiempo para nuestras cosas.
Entonces, el pasar con mi hija toda la tarde jugando o haciendo lo que nos venga en gana en lugar de enviarla a clase de inglés como sus compañeros ¿no ha de ser ocuparme de mis cosas? ¿No será mi hija "cosa mía"? ¿Serán "cosas mías" ir a tomar un café con mis amigos/as sin tener a una personita demandando mi atención constantemente? ¿Es eso? ... Pues no lo entiendo.

A estos papás y mamás les ha venido de perlas un término muy extendido últimamente: "tiempo de calidad". Les ha venido como anillo al dedo el saber que, aunque decidas estar con tu hijo/a sólo una o dos horas al día (o a la semana), eso será suficiente para cubrir las necesidades afectivas de tu hijo/a, siempre y cuando ese tiempo sea de calidad.

¿Alguien puede explicarme qué es "tiempo de calidad"? ¿A alguien se le ha ocurrido la brillante idea de decirle a su jefe "esta semana vendré a trabajar 2 horas cada día, pero ese tiempo será de calidad"? Ja!

Una cosa es que, por circunstancias de la vida, un papá o una mamá se vean en la necesidad de dejar a su hijo/a haciendo alguna actividad que le han tenido que imponer, porque desgraciadamente su trabajo o la razón que sea, no se lo permite. Pero otra muy distinta es que se haga a lo loco, sin importar las consecuencias.

Pero lo más grave de este punto es la forma en que los papás y mamás intentan enmendar esta falta de presencia física para con sus hijos/as. Los padres y madres que crían así a sus hijos/as, suelen recompensarles con demasiados regalos, muchas veces inútiles y hasta dañinos. No les basta con una tarde en el cine, con un paseo por la playa, con compartir diversión en el parque, con una escapada a la montaña ... No, la recompensa ha de ser grande, del estilo de videoconsolas, una casa de muñecas o un camión que no caben en el cuato, etc, pues en su interior saben que el daño está siendo grande.


Muchos padres y madres se olvidan de que lo que tienen en casa son niños/as, y que como tal han de vivir su niñez, infancia o adolescencia. Muchos se olvidan de que estos niños y niñas necesitan el contacto de sus padres y madres, necesitan afecto, cariño, necesitan que sus padres y madres ESTÉN. Porque sólo así se consiguen adultos independientes, capaces de mirar adelante con seguridad, capaces de dar lo que se les ha dado, capaces de ser buenas personas.

Tal vez ese hijo/a no será Albert Einstein, Cristiano Ronaldo, Montserrat Caballé, Fernando Alonso, o Angelina Jolie. Pero tal vez sí sea una persona feliz, que disfrute haciendo lo que le gusta en realidad, que sepa luchar por lo que desea sin tener que dejar atrás cabezas cortadas, que no vea en los demás a sus rivales sino alguien más de quien aprender, que se sienta apoyado por las personas que más quiere, que sepa vivir con lo bonito y lo feo de la vida y disfrute de ello.


Dicen que los niños/as pequeños/as son como esponjas, que absorven mucha información en edades tempranas. Lo que muchos/as tal vez no sepan es que, como Amanda, algunas esponjas se acaban hundiendo.

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