“(…) no devenimos madres necesariamente cuando parimos al niño, sino en el transcurso de algún instante de desesperación, locura y soledad en medio de la noche con nuestro hijo en brazos. Cuando la lógica y la razón no nos sirven, cuando nos sentimos transportadas a un tiempo sin tiempo, cuando el cansancio es infinito y sólo nos resta entregarnos a ese niño que expresa nuestro yo profundo y no logramos acallar, entonces nuestra madre interior ha nacido.”

Laura Gutman

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lunes, 17 de diciembre de 2012

Cara a cara con mis heridas

Ultimamente suelo decir que soy una persona que funciona a base de "patadas en el trasero". Y esta vez, no ha sido diferente.
Y es que, en ocasiones, es necesario tocar fondo para que una persona se dé cuenta de quién es en realidad, de lo que quiere, de a dónde quiere ir, de quién quiere que forme parte de su proceso y quién no.
Y a ese fondo es al que yo llegué hace una semana, y de ahí mi entrada anterior.
Una persona, con poco significado en mi vida, tocó una parte de mi que todavía está sin sanar, esa herida abierta que no consigo cerrar, esa sombra que lleva conmigo desde mi nacimiento. Esa herida que se llama "no sentirse aceptada".
Esa persona se ensañó conmigo, tal vez porque nuestra visión de las cosas es totalmente opuesta. Y reabrió mi herida.
Y entonces, el sentirme atacada, el no saberme aceptada por ella, la impotencia de no poder hacerle entender que mis actos no eran nada personal contra ella, la imposibilidad de convencerla de que no soy tan mala como ella me quiso ver, todo eso me hundió.
Y sólo quise desaparecer, esconderme bajo tierra. Y sentí que había defraudado a alguien. Y senti que me había defraudado a mi misma.
Pero después, sobrevinieron una serie de acontecimientos que cambiaron totalmente mi visión.
Empezando por mi hija.
El domingo pasado, hundida, sin ganas de nada, y menos de trasladar mis sensaciones a mi niña, le expliqué en su cama, mientras nos acostábamos, mis sentimietos. Le pedí disculpas por no haber podido estar con ella como otras veces, por haber gritado algo más de la cuenta, por ignorarla demasiado. Le expliqué que desearía meter la cabeza bajo tierra como el avestruz Mari Luz del cuento que había leído  hacía unos días. Y entonces ella me dice que, al igual que en el cuento, donde unos animalitos tiran de la cola del avestruz porque a ésta le había quedado la cabeza atascada en su agujero, papá y ella tirarán de mi cola para que pueda salir de mi agujero. Qué sabios son los niños, y cuánto esfuerzo hacen a veces por sanar nuestras heridas!
El lunes, una charla muy especial con una amiga muy especial. A la noche, un concierto en Santiago de Compostela donde vi muchas cosas, entre otras cosas, una escalera que lleva hacia una luna inmensa. Y una voz en mi oído diciéndome: "the Moon and you". Unas copas en un bar llamado Momo, como ese libro que me marcó cuando tan sólo tenía 12 años, que supondría en mí un antes y un después en mi forma de ver el mundo....
Señales, muchas señales. Situaciones que para nada han sido casualidades.
Y de ese lunes, de todas y cada una de las cosas que viví ese día, saqué las siguientes conclusiones:
- que no puedo centrarme siempre en lo que los demás opinen o piensen de mi. Cada uno es libre de pensamiento, al igual que yo lo soy, y no puedo agradar a todo el mundo.
- que no me sirve de nada gastar mi energía en alguien con quien no comparto absolutamente nada.
- que cada uno tiene su proceso, y a mí sólo me corresponde ocuparme del mío. El que tengan que seguir los demás les corresponde a ellos y no puedo decidir yo cómo, cuándo y de qué manera han de hacerlo.
- que el tocar fondo, me ha hecho entablar una lucha conmigo misma, me ha hecho desprenderme de algunas de mis corazas y verme de frente.
- que esta situación traumática anímicamente, ha venido a darme esa "patada en el trasero" para que me diese cuenta de que tal vez estaba gastando demasiada energía en un proyecto y dejando de lado aspectos de mi vida a los que debo más atención (entre ellos, mi propia hija)
- que tengo que releer Momo, de Michael Ende.
- y sobre todo, que tengo que seguir trabajando en mi herida, que hoy, por suerte, tengo un poquito más cerrada.
Y todo este proceso, ha tenido su colofón ayer domingo. Reunión con mujeres maravillosas, sabias, conscientes, con una capacidad de escucha admirable. Un momento de terapia en toda regla.
Gracias a todas ellas por permitirme formar parte de un trocito de sus vidas.
Gracias también a todas aquellas personas, incluídas las que habéis comentado en este blog, que durante estos días me habéis ofrecido vuestras palabras sinceras, por los mensajes de ánimo, por el saber escuchar, por los abrazos, por los silencios compartidos, ...
Hoy, sin duda, tengo ansias de volver a volar.

Os dejo un fragmento de Momo, que siempre ha tenido un significado especial. Hoy, su significado cobra una dimensión especial en mí:
—Ves, Momo —le decía, por ejemplo—, las cosas son así: a
veces tienes ante ti una calle larguísima. Te parece tan
terriblemente larga, que nunca crees que podrás acabarla.
Miró un rato en silencio a su alrededor; entonces siguió:
—Y entonces te empiezas a dar prisa, cada vez más prisa.
Cada vez que levantas la vista, ves que la calle no se hace
más corta. Y te esfuerzas más todavía, empiezas a tener
miedo, al final estás sin aliento. Y la calle sigue estando
por delante. Así no se debe hacer.
Pensó durante un rato. Entonces siguió hablando:
—Nunca se ha de pensar en toda la calle de una vez,
¿entiendes? Sólo hay que pensar en el paso siguiente, en la
inspiración siguiente, en la siguiente barrida. Nunca nada
más que en el siguiente.
Volvió a callar y reflexionar, antes de añadir:
—Entonces es divertido; eso es importante, porque entonces
se hace bien la tarea. Y así ha de ser.
Después de una nueva y larga interrupción, siguió:
—De repente se da uno cuenta de que, paso a paso, se ha
barrido toda la calle. Uno no se da cuenta cómo ha sido, y
no se está sin aliento.
Asintió en silencio y dijo, poniendo punto final:
—Eso es importante.

miércoles, 13 de junio de 2012

"Sostenerse en los Sueños" - Carina Tacconi

Cuando el alma empieza a imponerse al ego los procesos que se viven son intensos, todo lo que armamos hasta el momento se cae, se desestructura, el agua te inunda y solo toca entregarse a que la vida te lleve. En esa pérdida absoluta de poder del ego, esa renuncia impotente, radica el mayor acto de entrega y fe a la existencia.

(...)

Hay momentos en este camino en el que todo parece derrumbarse y aquello que una vez tenía sentido deja de tenerlo. Es allí en esos momentos donde recordar el propósito que el alma trae, ser en la tierra el amor incondicional que es en el cielo, es lo único que de verdad sostiene el viaje. De lo contrario, qué sentido tendría para el alma vivir semejante experiencia.

(...)


Es un fragmento de una entrada que publica Carina Tacconi en su blog, La Educación Del Ser.
Os invito a leerla entera. Para ello, pinchad aquí.

domingo, 10 de junio de 2012

Echar a volar

Alguna vez os he comentado lo difícil que me resultaba dejar volar a Aroa, sobre todo durante el comienzo del cole este año. Por un lado, necesitaba que volase, que encontrase un espacio diferente al que había tenido hasta ese momento, y en el que se sintiese a gusto. Pero por otro, mis propios miedos, mi yo-niña, no se lo permitían. Y lo que yo pensaba que era amor de madre por protegerla, a veces se convertía en ponerle una muralla demasiado alta.

Pero finalmente, comencé a derribar parte de esa muralla, hasta dejarla a una altura no muy alta, para que no fuese imposible de saltar; y no muy baja, para que también conociese el esfuerzo que se requiere para alcanzar lo que hay al otro lado.

Y creo que, al fin, estoy dejando volar a mi pequeña.

Y si soy sincera, puedo afirmar que ha sido harto difícil. Difícil para mí, pues durante todo este tiempo mi niña se convirtió en el eje central de mi vida, llegando a veces a depender yo de ella y no al revés, incluso emocionalmente, y creo que eso llegó a asfixiarla bastante. Pero sobre todo, ha sido difícil para ella, pues no sólo ha estado intentando enfrentarse al mundo que iba descubriendo día a día, sino también al mundo interior de mami: un mundo complejo, lleno de inseguridades, temores, inquietudes, inexperiencia, miedo, ...

Pero, por circunstancias de la vida, por grandes mujeres con las que me he topado desde que soy madre, por situaciones que he vivido, por libros que han llegado a mí, por experiencias que me han ido llegando de otras madres, por "casualidades" que me han ido sucediendo y, sobre todo, por la llegada de mi hija, por todo esto y por muchas cosas más, he ido tomando conciencia de muchas cosas. Las casualidades han ido dejando paso a sucesos a tener en cuenta, a pistas para tomar decisiones, a respuestas a los miles de interrogantes, etc.

Y por todas esas circunstancias, y por la consciencia que cada día se expande más y más en mí, estoy dejando que mis propias alas comiencen a desplegarse.
Tan sólo asoman vagamente, porque han estado demasiado tiempo replegadas. Intentan abrirse tímidamente, con cautela. Porque lo que hay por delante, aunque con ganas de descubrirlo, es algo desconocido.
Pero tienen ganas de volar.

Y ahora que han dado el primer paso, siento que ya no hay marcha atrás.

domingo, 29 de abril de 2012

Baby ... boom?

Hoy no puedo, por más que lo intente, estar enojada, llena de rabia y frustración.

Como ya todos sabréis, ha comenzado en la Sexta el programa (para mí reality, lo que ya augura lo que va a venir después) Baby Boom.
La expresión en español del término "Baby Boom", es "explosión de natalidad".
Y me pregunto yo: ¿Con este programa pretenden que las familias, y todavía más, las mujeres, se apunten a tener más hijos? ¿Esperan que los que no tienen hijos, se decidan por fin a tenerlos? ¿Esperan que a las mujeres se les despierte ese reloj biológico que hace que desees con todas tus fuerzas ser madre?
¿O tal vez lo que se pretende es convencernos de que lo "normal", lo "mejor", lo más "conveniente y necesario", lo "único" que se puede hacer en el transcurso de un parto, es lo que se nos muestra en dicho programita?

No he podido ver el programa entero, y no por falta de tiempo, sino porque se me removían las entrañas.
Lo poco que he visto, ha hecho que me sienta frustrada. Tantas somos las personas que abogamos por un parto respetado. Tantas son las mujeres que luchan cada día por ello, desde muchos ámbitos. Y cuando parece que damos un pasito hacia adelante, de repente la escalera se queda sin peldaños y SE NOS OBLIGA a dar cinco pasos hacia atrás.

En ese trocito de programa que ha llegado a mis ojos, sólo he visto mujeres monitorizadas, tumbadas boca arriba en esa postura que desafía totalmente la ley de la gravedad de Newton, goteros, gente entrando y saliendo, luz cegadora por todas partes, instrumentalización, protocolos y más protocolos. He visto una fiesta por todo lo alto porque "se ha ayudado a traer a un niño al mundo".
Pero ¿dónde está la llegada amorosa, en intimidad de ese hijo? ¿Dónde está ese recibimiento respetuoso que todo ser vivo necesita en su primera salida a la vida exterior? Porque, a mi modo de ver, el nacimiento de un ser vivo no ha de ser una fiesta, sino un hecho único, irrepetible, amoroso, disfrutado en la privacidad, apartado de ojos extraños y de focos cegadores.
Y lo que más me indigna de todo esto, es que muchas mujeres estarán viendo esto y pensarán que es lo normal, que es la opción correcta.
Muchas mujeres con partos no respetados, verán estas imágenes y pensarán que, pese a lo duro de su parto, a fin de cuentas muchas más mujeres han pasado lo mismo que ellas, y que el personal sanitario que las ha antendido habrá hecho todo lo que estaba en su mano.

Me indigna que se sigan mostrando partos donde la mujer está totalmente sumisa a las indicaciones de terceras personas, siguiendo una partitura ya escrita y guiada por un director de orquesta que da las indicaciones necesarias según su punto de vista, sin dejar lugar a la improvisación.
¿Y qué hay de malo en improvisar? No me gustan los conciertos donde escuchas exactamente lo mismo que en el disco grabado en estudio. La improvisación es lo que hace que te emociones más con ese concierto. Y si un músico improvisa, lo hace por y para su público, porque su "bebé" así se lo pide, porque es capaz de escuchar las necesidades, y va actuando en consonancia con ellas.
No hace mucho, en la entrada "Si fueras música" de mi queridísima amiga Mon, yo le dejaba el siguiente comentario:
Si fueras música, serías el grito profundo, instintivo, libre, salido de las entrañas, de una mujer que da la bienvenida por primera vez a su hijo. Serías una melodía plancentera producto del amor más primitivo y salvaje envuelta en sudor y luz tenue.
Y es que, estoy convencida, el concierto que tiene lugar en un parto, debe ser así, un concierto íntimo, donde mamá y bebé sean los verdaderos protagonistas, donde el director de orquesta sea, en tal caso, ese bebé que desea salir para oler a su madre desde fuera, para ser abrazado y no arrebatado repentinamente para ser despojado de ese olor que su madre le ha proporcionado; para buscar alimento a su ritmo y no llevado en volandas para saber qué peso tiene o cuánto mide; para disfrutar de la calidez del cuerpo desnudo de su madre y no para ser depositado en la frialdad de alguna superficie y ser manoseado por extraños; para recibir el cobijo que le ofrecen los brazos y el cuerpo de su madre y no para experimentar un salto al vacío repentino.

Y a la vez que estoy indignada, siento que esto nos debe hacer recapacitar aún más. Que no nos podemos quedar de manos cruzadas, que no se puede permitir semejante insulto. Porque, en verdad os digo, que no sé quién pretende tomarnos por estúpidos ni con qué finalidad.

Y ya para terminar, os dejo con este vídeo. Un vídeo que todavía hoy, después de 4 años de haber sido madre, no puedo ver por completo. Un vídeo en el que se muestra lo más maravilloso que es el nacimiento. Pero también, lo horrendo de las prácticas protocolarias abusivas y sin justificación. Porque esas prácticas las he sufrido en mis carnes. Y estoy convencida de que, de no haber sido así, hoy no tendría una cicatriz que me sigue hiriendo, no físicamente (porque lo físico, a fin de cuentas, acaba por cicatrizar), sino una herida en mi alma, en mi alma de madre y en mi alma de mujer; una herida imborrable que sigue doliendo a la par que me ha enseñado muchas cosas.
Así que os animo a que veáis este vídeo, y comparéis. Y después, conscientemente, decidáis.
Para verlo, pinchad aquí.

jueves, 19 de abril de 2012

"@Acapulco70 y sus tetas"

Os invito a que leáis esto del blog de Tenemos Tetas.
Sin más.
Y después, os invito a reflexionar.

lunes, 16 de abril de 2012

17 de abril de 2007

No, no, no me he equivocado con el título.
Hoy me voy a remontar al 2007, para contaros el porqué esta fecha, el 17 de abril, ha pasado a ser un día especial en mi vida.
Como os avancé en la entrada del sorteo, hubo un 17 de abril especial. Y, sin embargo, a pesar de serlo, el día que comencé a escribir en este blog no fui consciente de ello. Y cuando, poniendo la entrada del sorteo, me di cuenta de que el blog lo había creado justo en esa fecha, el corazón me dio un pálpito, de alegría, por supuesto.
En realidad la cosa no es para tanto, aunque para mí, esa fecha no se borrará jamás.

Ese día, el 17 de abril de hace 5 años, era la fecha señalada en el calendario para que, un mes más, la menstruación hiciese su aparición. Pero no lo hizo. Tampoco lo hizo el día siguiente, ni el siguiente más, ni la semana que vino después, ni los meses posteriores ...
Ese día, algo estaba ya floreciendo en mí.


Podrá parecer algo absurdo, pero para mí es algo que me ha marcado.
En ese momento comencé a ver la menstruación no como algo sucio, desagradable, cansino. Sino como esa parte tan importante de cada mujer que hace posible la vida. Cada ser humano que mece la Madre Tierra, incluso los de aquellos cuyos corazones se han apagado antes de tiempo, son fruto del jugo carmesí que se desprende de nuestros cuerpos.
Entonces entendí también el baile de la vida y la muerte: así como una vida se tiene que despedir para dar paso a otra, así nuestra menstruación debe cesar para que nuestro cuerpo cree a un nuevo ser.
Y, si lo miramos bien, acabamos siendo lo mismo que fuimos antes de comenzar a vivir.

Puede parecer triste.
Sin embargo, creo que es pura magia

miércoles, 21 de marzo de 2012

¡Mujer!

Hace unos días, mi querida amiga Mon lanzó la siguiente propuesta en su blog El baúl de Mon.
Y aquí va mi aportación:

¡Mujer!,

¿Qué buscas? el amor verdadero, sin límites ni condiciones.

¿Qué sientes? Estar perdida.

¿Quién eres? Una mujer en constante aprendizaje

¿Qué sueñas? sueño con no agobiarme con tantas preguntas que me hago a lo largo del día.

¿Hacia dónde miras? Hacia mi corazón.

¿Qué deseas? Sentirme en armonía con el universo

Os animáis ahora vosotras a participar?

lunes, 19 de marzo de 2012

Dejando la teta?

Hace tiempo, tuvimos un bache en la lactancia.
Por aquel entonces, yo no estaba preparada para terminar esa etapa.
Durante unos días, (en realidad fueron semanas) estuve convencida de que la lactancia se había terminado. Fue un gran bache. Pero como ya he dicho, yo no estaba preparada y mi duelo de lactancia fue enorme.
Sufrí en silencio, sin saber que sólo era eso: un bache. Y sin saber que un buen día, casi 3 semanas después de no probar NADA de teta, oiría las palabras mágicas "mami, tetiña!", y nuestro "baile tetil" (me gusta esta expresión aunque no esté bien dicha) comenzaba de nuevo.
Pero durante ese duelo que se me hizo eterno, escribí una carta a mi hija (como suelo hacer en ocasiones especiales), que quiero mostraros:

jueves, 19 de noviembre de 2009

Mi linda Aroa, la luz de mis noches. Has llegado a mi vida para llenar mi corazón de sensaciones nuevas, desconocidas para mí.

Desde que te sentí en mis brazos, supe cómo quería criarte, educarte. Supe que los tópicos de la lactancia no habían sido escritos para nosotras.

Hubo quien quiso que no existiese ese vínculo, quien pretendió que llenase la casa de biberones. Querían buscar tiempo libre para mí, pero yo sólo quería estar contigo, quería ser yo la única q te alimentase, y un segundo sin ti era un segundo vacío para mi.

He derramado muchas lágrimas por las dificultades iniciales, porque no sabía cuáles eran tus necesidades, porque todavía no había aprendido a escucharte. Sólo cuando entendí lo que buscabas, cuando entendí que amamantar no sólo era dar leche a un bebé, cuando tú me hiciste ver que el tiempo es algo efímero y sin sentido cuando ambas podíamos disfrutar de la lactancia, sólo entonces empecé a disfrutar de este don que tenemos las mamás.

Hemos tenido varios baches a lo largo de estos 21 meses, yo he caminado a tu lado y tú al mío. Ambas establecimos un código único para las dos, un lenguaje secreto desconocido para los demás. La palabra “teti” pronunciada por ti, ha sido la mejor de las medicinas en momentos de bajón. El saber que me necesitabas, que sólo yo podía satisfacer tus necesidades en ese momento, el ver tu sonrisa cuando levantabas mi camiseta, esa sonrisa que iluminaba toda la habitación incluso a oscuras, me ha hecho sentirme la mamá más feliz del mundo.

No pienses que soy egoísta, tan sólo es amor de madre. Es la sensación de haber disfrutado de algo tan maravilloso que, cuando tienes que desprenderte de ello, no tienes más remedio que estar triste.

Hoy por fin he dejado de negar la realidad, hoy he decidido que tengo que dejar que sigas tu camino, que yo ya no puedo controlar todo tu mundo. He comprendido que tienes que crecer, que poco a poco has de ser más independiente de mamá y que, aunque de otra forma, yo seguiré estando a tu lado, dándote toda la protección y el respaldo que vayas necesitando en cada etapa de tu vida.

Mi pequeño tesoro, pequeño en tamaño pero grande en sentimientos, un día leerás esto y te preguntarás porqué mamá estaba tan triste. Yo no puedo explicarte realmente el porqué. Tan sólo espero poder dejarte el legado de lo mucho que he aprendido a quererte (y lo que me queda todavía). Espero que cuando seas mamá, puedas sentir lo que yo estoy sintiendo ahora, es doloroso, lo sé, pero es en este momento cuando más me he dado cuenta de todo lo que se puede llegar a querer a un hijo, de todo lo que se puede llegar a transmitirle a través de la lactancia.

Mamá está triste, pero también está contenta de haber llegado hasta aquí, sobre todo porque, antes de tenerte, ni se me había pasado por la imaginación amamantar durante todo este tiempo. Mamá está contenta porque sabe que una parte de mí siempre estará contigo. Mamá es feliz porque has sido tú la que has decidido el momento en que querías dejar atrás una etapa y comenzar con la siguiente, sin presiones, sin sentirte obligada. Mamá es feliz porque sabe que tú eres feliz.

Alguien ha obrado un milagro en mi vida. Y ese milagro eres tú. Gracias por haber llegado a mi vida.

Te quiere:

Mamá

Volviendo a leer esta carta, se me saltan las lágrimas recordando aquellos momentos. Se me encoge el corazón al pensar lo mal que me sentía cuando todo el mundo me daba la enhorabuena porque Aroa había dejado la teta, pues yo no quería palabras de alegría, yo quería que llorasen conmigo, que me acompañasen en mi dolor. Pero casi nadie lo entendió.

Pero ahora es diferente.
Como os habréis dado cuenta, he cambiado la imagen de mi perfil. Ahora aparecen los piececitos de mi pequeña. Porque de nuevo comenzamos otra etapa.
El comienzo del cole ha traído muchos cambios. Entre ellos, que Aroa ya no está tan interesada en la teta como antes. Lleva ya varios meses que no quiere la teta para dormirse, en su lugar, se acurruca entre mis brazos, le canto, le cuento un cuento, le hago unos masajes en los pies ... lo que a ella le apetezca.
Incluso cuando se despierta de noche, le basta con tenerme cerca, una caricia mía en su mejilla, y se vuelve a dormir, sin su "tetiña". Y ahora además, casi siempre duerme toda la noche, cosa que no ocurría hasta hace muy poco.
Pero es que además, por el día, son raras las veces que quiere teta. Algún día que otro, en momentos de necesidad de mimos extra: llega cansada del cole, se ha lastimado, etc.

Y como dije, ahora es diferente.
Esta vez, no hay duelo. La teta está ahí para cuando quiera, evidentemente, pero ya no siento el dolor que sentí entonces.
Ambas hemos disfrutado muchísimo con la lactancia, no sé si yo más que ella a pesar de las dificultades.
Pero es una etapa que ya se va quedando atrás; o al menos eso creo, igual me da una sorpresa un día y vuelve a mamar como hace 2 años.
Pero en este momento puedo decir que ambas estamos preparadas para pasar página y cambiar de capítulo. Nos hemos impregnado de cada momento, hemos disfrutado y hemos aprendido la una de la otra. Y ahora toca pasar a otra etapa.
Tan sólo me queda una sensación de morriña, añoranza, nostalgia, y el ser consciente de que mi niña está creciendo, que está dejando de ser ese bebecito adorable al que mamá le cantaba "Cinco lobitos tiene la loba..."

jueves, 8 de marzo de 2012

Las emociones son como las contracciones del parto ... (por Mónica Manso)

Hoy quiero compartir con vosotros este precioso texto de Mónica Manso, de su blog Maternidad Consciente.
Se suele decir que las cosas, sean buenas o malas, nunca vienen solas. Y lo secundo.
Estos días estoy preparando una charlita para el grupo A Brazos, sobre las emociones de la mamá puérpera, pero a la vez, estoy atravesando por innumerables emociones personales, tal vez despertadas al recordar ciertas cosas vividas en mi propio puerperio.
El caso es que, casualidad o no, me he encontrado con estas palabras de Mónica Manso que me han hecho esbozar una sonrisa y pensar: "¡Claro, es verdad, así es, totalmente de acuerdo ...!".
Lo comparto con vosotros porque realmente no tiene desperdicio.

Las emociones son como las contracciones del parto…

Como olas que llegan… te atrapan con su energía que va en aumento hasta llegar a un punto álgido… y si las dejas que sigan su ritmo, van descendiendo hasta desaparecer…

Ambas son solamente energía que podemos acompañar con la respiración para transitar y transmutar…

Y esa energía también la podemos estancar con nuestro pensamiento, entonces se convierte en dolor….

Para leer más, pinchad aquí.

jueves, 1 de marzo de 2012

Cuando el tojo encontró su alecrín.

Nací sin que nadie me avisase.
Crecí fuerte y robusto,
con aspecto espinoso, desafiante.
Me convertí en un ser fuerte.
Odiado por muchos,
comprendido por pocos.
Pero una mañana de primavera,
de mis ramas brotaste tú, alecrín.
Dorado como el sol,
brillante, bello, dulce, suave.
Y cambiaste mi apariencia.
Sigo siendo el mismo,
mis espinas siguen ahí,
pero los demás me ven de otro modo,
como soy en realidad:
la dulzura con cuerpo robusto.
Dispuesto a enfrentarme a todo,
a crecer en los terrenos más áridos,
a defender mi derecho a existir.
Pero dispuesto también a mostrar mi otra cara,
mi tesón, mi lucha, mi paciencia.
Mi hermosura, mi calidez dorada
cuando mis flores resplandecen.
Porque la Madre Tierra así lo ha querido,
me ha escogido por mi valor,
pero también por mi capacidad para ayudarte.
Mira el conjunto, no sólo la apariencia.
No tengas miedo a abrazarme,
no soy tu enemigo,
sólo un aliado,
si sabes cómo mirarme.
Dedicado a alguien muy especial.

jueves, 26 de enero de 2012

Un año más ...

Ayer no tuve tiempo de escribir la carta que le hice a mi pequeña.
Hoy sí. Aquí os la dejo:

Parece que fue ayer cuando te tuve por primera vez en mis brazos. Y sin embargo, ya han pasado cuatro años. Cuatro años intensos, con multitud de vivencias, enseñanzas, experiencias, momentos compartidos, tropiezos ...
Aquel 25 de enero de hace cuatro años, llegaste a mí no de la forma que yo deseaba. Y aún así, esa llegada dolorosa para ambas, nos ha enseñado tantas cosas ...
Echando la vista atrás, no cambiaría ese momento. Pues ahora sé que las cosas tenían que suceder de esa forma para que yo llegase a ver, a entender muchas cosas y a descubrir otras tantas.
Echando la vista atrás, puedo ver alegría, ilusión, ,esperanza ... donde antes sólo podía ver dolor.

Este último año ha estado lleno de cambios importantes, tanto para tí como para papá y mamá. Dejaste la siesta, te atreviste a usar el wc para algo más que para hacer pis, comenzaste tu etapa escolar, decidiste el no tomar tantas veces tu teti para dormirte y, lo que más me sorprende, empezaste a tomar decisiones "serias" y a ser consecuente con ellas.

Ay, el cole. Desde que comenzaste, siempre digo que para mí ha sido (y está siendo) un segundo puerperio. Una etapa llena de aprendizajes no sólo para ti. Una etapa que me está haciendo ver tus carencias, mis debilidades, mis miedos y los tuyos. Una etapa que me está enseñando muchas cosas sobre nosotras. Una etapa que me retrotrae constantemente a mi niñez, y me hace ver mis fantasmas del pasado. Ojalá pueda lidiar con ellos para no endosártelos a ti.
Pero a veces es tan difícil separar la "yo - mamá" de la "yo - niña".
Y hasta en eso me enseñas cada día que, a pesar de que caminamos juntas, cada una lleva un ritmo diferente y que debo ser consciente de que mi paso es sólo mío y no puedo prentender que tú lleves el mismo. Pero cuesta.

Un año más, te dedico mis palabras salidas del corazón. El corazón de una mamá, como tantas otras, que te ama hasta el infinito. Porque no sólo has traído luz a nuestras vidas. Porque dicen que los niños vienen con un pan debajo del brazo, pero tú has llegado con un libro lleno de páginas en blanco, en el cual estamos escribiendo nuestros más importantes aprendizajes de la vida, de la ternura, de las emociones, de las inquietudes, de los miedos ... del amor.

Un año más, agradezco a la vida el que estés aquí.

Te quiere,
mamá.

viernes, 20 de enero de 2012

Jornadas de maternidad consciente en San Sadurniño (A Coruña)

Jornadas de Maternidad Consciente
Casa da Cultura de San Sadurniño
11 de Febrero de 2012

Embarazo, parto, crianza… Todos son momentos en la vida de una mujer que requieren una atención extra. El ser consciente de quiénes somos y de lo que realmente queremos, nos hace entender mejor a nuestros hijos, saber adaptarnos a los cambios que nos van surgiendo constantemente, descubrir una nueva perspectiva respecto a nuestras relaciones de familia
Te invitamos a participar en este intercambio de experiencias a cerca de una maternidad consciente, una maternidad que surge de nuestras propias raíces, de la mujer primaria e instintiva.

10.00h:
EMBARAZO CONSCIENTE
Aroa Anca y Verónica Túñez
- A qué nos referimos cuando hablamos de embarazo consciente.
- Concepción/fecundación, efecto nocebo, no es una enfermedad, etc.
- El papel de la pareja.
- Recursos a disposición de tod@s.
- Pérdida: sentimientos de las madres, y otras formas de vivir el proceso.
- Asistentes: posibilidad de compartir experiencias personales, y preguntas.

11.30h:
DESCANSO

12.00h:

PARTO
Natalia Pérez
- Plan de parto. ¿Por qué?
- Decisiones basadas en la información.

14.00h:
COMIDA*

16.30h:
0-2 AÑOS
Ana Fernández
- La importancia de la lactancia materna para favorecer el vínculo y como gran ayuda en la crianza.
- Nutrición de 0 a 2 años ¿Sólo alimento?
- Tu hijo, tu maestro.

18.00h:
DESCANSO

18.30h:
2-6 AÑOS
Nuria Otero y Ana Puentes
- ¿Qué pasa a los 2 años?
- Portarse bien-portarse mal... rabietas? límites?
- Crianza no basada en el refuerzo
- Separación emocional


Participan:
Aroa Anca Conde
Doula (Co-fundadora de Doulas da Terra). Profesora de Yoga YIBE (Yoga Infantil, Bebés y Embarazadas). Asesora de Lactancia. Maestra de Reiki. Técnica metamórfica (masaje prenatal).
Verónica Túñez Pérez
Doula (Co-fundadora de Doulas da Terra). Monitora de Reflexología podal infantil, método Ángeles Hinojosa. Monitora de Wing Tsun Chikung. Maestra de Reiki. Profesora de Yoga YIBE (Yoga Infantil, Bebés y Embarazadas). Técnica metamórfica (masaje prenatal). Asesora de Lactancia.
Natalia Pérez
Matrona, IBCLC y sobre todo y por encima de todo, madre de dos hijos maravillosos que se han encargado de enseñarme lo que necesitan los niños.
Ana Fernández
Madre, Doula, Asesora de lactancia y Voluntaria en la asociación de apoyo a la lactancia materna BBTTA
Nuria Otero Tomera
Soy Nuria. Soy licenciada en pedagogía y psicopedagogía. Orientadora familiar y doula. Acompaño a mujeres a lo largo de su maternidad, y a niños y niñas en su crecimiento y educación. Y fundamentalmente, soy madre de una niña nacida en 2003 y de un niño nacido en 2008, que son los que me abren los ojos cada día y me enseñan el camino correcto.
Ana Puentes
Asesora de lactancia y mamá en constante transformación, aprendiendo de lo que mi hija me va enseñando cada día.

Entrada gratuita.
* Vamos a preparar un plato del día: 6 euros. Si te apetece quedarte a comer, dínoslo.

Los niños son bienvenidos

Posibilidad de asistencia a las ponencias que se deseen.

Información e inscripciones:
A brazos: 622 338 181 – asociacionabrazos@yahoo.es

Organiza:
A brazos

Colaboran:
Concello de San Sadurniño, Asociación Bidueiro.

jueves, 12 de enero de 2012

Reflexión sobre la maternidad (por Mon)

Os apetece reflexionar sobre la maternidad?

Hoy os traigo las palabras de una mujer especial, una madre especial, una amiga virtual especial.

Rescato unos párrafos de la entrada en su blog Entre mimos y juguetes, que podéis ver íntegra aquí.

La maternidad es compleja, es viva, cambiante. Evoluciona. La maternidad es abstracta. Tiene que ver con experiencias, raices, herencia, costumbres, vivencias, consejos y reacciones externas, presiones... y todo un proceso interior que vives.

No siempre es la misma. Tú no eres la misma ni con respecto a las demás ni con respecto a tí misma si repites experiencia, ni tus "cachorros" son iguales. así que de algún modo siempre eres primeriza porque todo se vuelve único. Y no todo se vive en la misma dirección y sentido por muy segura que creas sentirte.

Quieres ser guía de tus hijos y son tus hijos los que te guían, los que te muestran su camino, con su ritmo, su caracter, sus necesidades y tú les acompañas... un paso detrás de ellos casi, porque cuando ya conoces, ya sabes, ya te encuentas, ellos ya han dado un paso más en su crecimiento.

A veces pienso que si viviera cien vidas sería cien madres diferentes.

miércoles, 4 de enero de 2012

Me llamas ...


Me llamas,
y a pesar de oírte
no consigo entenderte.
A veces, la espesa niebla lo enturbia todo,
incluso mis sentimientos.

Me llamas,
te escucho,
y no soy capaz de apreciar tus matices.
Sucumbo a la ira,
porque a veces me cuesta entender.

Me llamas,
y yo miro a otro lado
porque me encuentro perdida.
El camino es sinuoso
y me cuesta seguir el ritmo, tu ritmo.

Me llamas,
y gritas: "no te enfades, mami".
Pero hoy no es mi día.
Sé que escojo la forma incorrecta,
pero hoy no sé hacerlo mejor.

Me llamas,
y no consigo ver que estás pidiendo mi ayuda.
Porque hoy sólo quiero silencio,
no pensar, no actuar.

Me llamas,
y me ahogo en la desesperación.
La desesperación de pensar que un día
no quieras seguir llamándome.
Y me da miedo,
porque entonces, el tenerte, no habrá tenido sentido.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Tercer balance del cole: mis sentimientos.

El lunes ha llorado. En el recreo. Ella misma me lo ha dicho: que había llorado porque estaba aburrida y se quería venir a casa. Una de las profes la ha cogido y ha hablado con ella, se han sentado en el banquillo junto al parque donde los demás jugaban, y ya se le ha pasado.

El martes, cuando fui a recogerla, su profesora me dijo que a ver si yo indagaba lo que le había sucedido el lunes. Le conté lo que me había dicho Aroa. Y la profesora me explicó que ella no había visto a ningún otro compañero hacerle nada, ni que se hubiese lastimado.
Sin embargo, el martes, estuvo todo el recreo pegada a las profes, no quiso jugar. Y en el aula, sí estuvo más o menos como siempre pero controlando en todo momento dónde estaba su profesora e intentando mantenerse lo más cerca de ella que le fuese posible.

Después, al llegar a casa el martes, hablé con ella sobre lo que le estaba sucediendo. Me contó que le molestaba que su amiga M. la cogiese de la mano. Tal y como yo lo veo, creo que lo que está sucediendo es que, durante los primeros días, l@s niñ@s no se conocían y cada uno iba más o menos a lo suyo. Aroa es una niña muy tímida, muy reservada, le cuesta mucho hablar con los demás (gracias que conmigo sí que habla, un montón, y de cosas que ni hacemos los adultos), en los parques no juega con l@s demás niñ@s, aunque los conozca. Todavía le cuesta intregrarse en el mundo que existe fuera de casa. Y me temo que ahora que sus compañer@s ya están empezando a coger más confianza, ella ve invadido su espacio y por eso lo del recreo lo lleva fatal. A ella le gustaría seguir jugando a su ritmo, sola.

Mentiría si dijese que no me esperaba algo así. Y tal vez porque me lo esperaba, es por lo que ha sucedido. Porque aunque he intentado autoconvencerme de mi confianza hacia ella, una parte de mí seguía sin estar convencida del todo. Porque sigo sin tener sanadas mis heridas de la infancia. Porque sigo viendo en ella a mí misma. Y tal vez, porque sin querer, estoy reproduciendo en ella lo que yo he vivido.

En mi casa, nunca tuve la oportunidad de escoger, siempre he tenido que seguir un camino marcado. Además, se me enseñó a actuar para contentar a los demás, a no decir "no" para no incomodar o herir a alguien. Y, por si fuera poco, está también mi inseguridad.
Creo que, consciente o inconscientemente, eso es lo que le estoy transmitiendo a Aroa. Porque, por más que me empeñe, por más que vea cuál es mi herida, sigo comportándome igual. Aroa me ve actuar así cada día. Y por eso, creo que tampoco yo a ella le estoy permitiendo decir "no", creo que no es capaz de poner límites, que tiene que esperar a que alguien le indique lo que tiene o no tiene que hacer.

Quisiera poder decirle algo que la convenciese de que el cole es fantástico, porque en este caso creo que sí que lo es (unas profes maravillosas, un aula sin fichas, mucho juego simbólico, unos compañeros estupendos - hasta las mismas profesoras se han sorprendido de este curso- ). Pero tampoco puedo convencerla de algo, pues ha de descubrir ella por sí misma las ventajas o desventajas de todo esto. Quisiera poder hablarle de forma que sus miedos se disipasen, pero cómo hacerlo cuando esos miedos aparentan ser los mismos que yo viví.

Tengo una angustia enorme. Esta mañana ha sido la primera vez que, al entrar en el cole, se ha abrazado a mí sin querer soltarme. No sé cómo será el día de hoy. Desearía pensar que todo lo que he hablado estos días con ella surtirá efecto, que sólo es cuestión de tiempo, que necesita su ritmo ... Pero he de verla sufrir mientras espero? Eso creo que no voy a ser capaz de soportarlo.

Mentiría de nuevo si dijese que no me gustaría poder tenerla en una burbuja, protegida de todo aquello que yo considero no conveniente o dañino para ella. Sé que esto es lo último que debo hacer, porque eso impediría que ella descubra lo bueno y lo malo de la vida, impediría el que sepa afrontar las dificultades. Pero me cuesta tanto desprenderme de mis miedos, me cuesta tanto abrirle la burbuja para que explore su mundo ...

viernes, 2 de septiembre de 2011

Vuelta a casa.y premios.

Pues sí, por fin, ya estamos en nuestra casita, tras un verano que no se ha podido llamar verano por aquí. Pero como ya comenté en la entrada anterior, un verano que hemos disfrutado un montón gracias a la no existencia del ordenador.

Ahora se me acumulan bolsas y bolsas por toda la casa, llevo dos días intentando recoger pero no sé por dónde empezar.

Y mi cabeza ... también está un poco desordenada: el comienzo del cole de Aroa está cada vez más cerca, su primera vez, nuestra primera vez. Y tengo muchas dudas sobre cómo irá todo, porque Aroa sigue con su timidez, con su mirar para otro lado cuando alguien le habla, con su miedo por introducirse en el juego de los demás niños, etc. Yo confío en que se adaptará, confío mucho en ella y confío mucho en sus capacidades, y me digo a mí misma que seguro que lo pasaré yo peor que ella.

Tengo tanto que contar y tan poco tiempo estos días para hacerlo ... Este verano he recapacitado sobre muchas cosas, sobre mí misma, sobre la vida, sobre nuestros comportamientos, actitudes y aptitudes, sobre la importancia que le damos a determinadas cosas, ... Pero tal vez esto sea motivo de otra entrada más adelante.

Por ahora, sólo diré que vengo con fuerzas renovadas, con muchas ideas claras que espero no se desmoronen, y con mucha energía.

Pero es que, además, para alegrar mi vuelta, me han dejado dos premios en sendos blogs de dos mujeres que admiro: la primera, Magda (su blog: Trocitos de mí), porque con ella, a través de un foro de mamás, hace ya tiempo, empecé a darme cuenta de la importancia de la teta y de que lo que yo creía que era un "problema con la comida de mi niña", tan sólo era que cada niño tiene sus gustos, sus preferencias, que no hay que forzar, que hay que acompañar y no obligar, etc, y me ha dado muy buenos consejos. Y la segunda, Kim (su blog: El mundo de Kim), porque aunque no la conozco en persona, estoy segura al cien por cien de que es alguien con un corazón limpio, una persona con un alma sana (no sé si se entiende esta expresión que me acabo de inventar), capaz de envolverte con sus palabras, de hablar sin tapujos pero sin herir, una amiga virtual de esas que no quieres dejar escapar por nada del mundo.
Muchísimas gracias a ambas, por seguir mi blog, por haberme dado tan buenos consejos, por ser unas mamis 10 y, como no, por confiar en mí para estos premios.

(como ambos premios comparten el mismo logo, aprobecho para poner sólo uno)

Pues una vez aceptados ambos premios, las reglas son las siguientes:
  1. Agradecer a la persona que te otorgó el premio y enlazarla en tu post.
  2. Compartir 7 cosas sobre tí.
  3. Otorgar el premio a 15 blogs que hayas descubierto recientemente
Tras agradecer los premios y enlazarlos con mi post, paso a contaros 7 cosas sobre mí:
  • la experiencia más maravillosa de toda mi vida ha sido el convertirme en mamá, y lo sigo disfrutando cada día, y eso me ha hecho cambiar mi visión de la vida.
  • soy muy pesimista (pero intento mejorarlo úlimamente)
  • soy muy indecisa y poco segura de mí misma, y eso me hace enfadarme conmigo misma muchas veces. En ocasiones me tiraría de los pelos, si no fuera porque suele caerme mucho pelo y finalmente me quedaría calva.
  • Me gusta compartir buenos ratos con las personas a las que admiro, procuro pasar el mayor tiempo posible con ellas. Aunque también soy de las que piensa que si alguien no busca mi compañía es porque no la desea, aunque se empeñe en decir que es porque espera que yo dé el paso (dos grandes decepciones me han llevado a esta conclusión, pero de eso ya hace tiempo).
  • me encanta escuchar, ya sea un cuento, una experiencia (positiva o negativa), una forma de pensar, una crítica (mejor las positivas, jejeje) ... Pero también las gotas de lluvia sobre la ventana, las olas del mar, el balanceo de los árboles movidos por el viento, el canto de los pájaros al amanecer, las risas de los niños en el parque, el sonido al dormir de mi hija (el de mi marido ya no tanto: ronca mucho), y no me preguntéis porqué, pero también me gusta el tic-tac de un reloj en una habitación en silencio: me relaja, me hace pensar y reflexionar sobre muchas cosas.
  • Me crispan las falsas apariencias de la gente: el querer aparentar lo que no se es.
  • Soy muy tímida (aunque ya he perdido bastante de aquella timidez de la infancia), aunque cuando me pongo a hablar, cojo carrerilla y no hay quien me frene.
Y ahora, los 15 blogs a los que otorgo mi premio, por orden alfabético:

  1. Amor Maternal
  2. Ardillas Locuelas
  3. Atraviesa el espejo
  4. Ayúdame a que lo haga solo
  5. Dálle un coliño
  6. El baúl de Mon
  7. El Mundo de Armandilio
  8. Érase una vez...
  9. Habichuelas mágicas
  10. KEBUSKAS? dime,dime...
  11. La mamá Vaca
  12. Mi pequeño Koala
  13. Mimos y Teta®-Blog
  14. Para mi peque con amor
  15. Tenemos tetas

miércoles, 17 de agosto de 2011

Pronto estaremos de vuelta

Siento haberme ido sin avisar.
Siento no haber puesto una entrada explicando el motivo de mi ausencia.
Siento estar perdiendo una gran cantidad de información, artículos, vivencias, experiencias, noticias, etc.
Siento los correos sin contestar, las llamadas sin responder y las visitas sin realizar.

Pero hemos pasado dos meses en una casita cerca de la playa, todavía nos quedan dos semanas, pero hoy hemos venido a casa a traer algunas cosas. Y he aprovechado para leer los numerosíiiiiiiiiiiiiiiiiiisimos mails y ponersos esta entrada.
La verdad que está siendo un verano estupendo, sobre todo para Aroa, que está disfrutando del campo y la playa de lo lindo: mi "piruleta" (como yo la llamo), desbocada, descalza, sin horarios, con mamá y papá al 100% (bueno, papá al 50% que no tuvo vacaciones), sin compromisos, sin protocolos ni restricciones, con un buen estirón, sin catarros, libre ... Cómo estoy disfrutando al verla!

Echo mucho de menos el blog, el correo, los foros de mamis ... Pero, por otro lado, el vivir sin ordenador durante estos dos meses, ha sido una bendición. Es una contradicción, lo sé, pero así lo siento. Os recomiendo una temporada sin tecnología alrededor: la paz absoluta.

Espero estar de vuelta pronto.

Gracias por los comentarios que algunas me habéis dejado, y perdón por no haber respondido y no haberlos publicado antes.
Un beso.

viernes, 17 de junio de 2011

La nueva maternidad

En el blog Tenemos Tetas, realizan un bonito sorteo que podéis ver aquí. Se trata de dos lotes de libros, cada uno de ellos formado por dos títulos: "La nueva maternidad" (fantástica recopilación de 15 artículos de madres blogueras) y "Hermanos de Leche" (libro ilustrado para niños escrito por Ibone Olza).
Para participar en el sorteo, proponen que se escriba un texto explicando lo que consideremos que es para nosotras "la nueva maternidad", y aquí va mi reflexión:

Aquí, sentada frente al ordenador, pensando qué palabras poner para definir "la nueva maternidad", sólo puedo pensar que no hay una nueva maternidad, sino que siempre ha estado ahí, pero nuestra sociedad del progreso, de las prisas, del consumismo, del "valgo por lo que tengo", de la competitividad, del capitalismo ... se está encargando de arrebatarnos el significado del concepto de maternidad, tal vez para utilizarnos como conejillos de indias, o para que no nos desviemos del sistema y mantenernos controladas.
Cuando alguien me pregunta qué es para mí la maternidad, siempre recito las palabras de Laura Gutman que aparecen en la cabecera de mi blog:
no devenimos madres necesariamente cuando parimos al niño, sino en el transcurso de algún instante de desesperación, locura y soledad en medio de la noche con nuestro hijo en brazos. Cuando la lógica y la razón no nos sirven, cuando nos sentimos transportadas a un tiempo sin tiempo, cuando el cansancio es infinito y sólo nos resta entregarnos a ese niño que expresa nuestro yo profundo y no logramos acallar, entonces nuestra madre interior ha nacido.
... pues para mí, lo importante, es darse cuenta de que nos hemos convertido en madres y todo lo que eso conlleva. Es darse cuenta de que llevamos un ser indefenso en nuestra barriga, de que nos necesita y debemos respetarle a la hora de nacer, de que debemos procurarle todo el bienestar que podamos cuando por fin le tengamos en nuestros brazos, de que nosotras seguimos siendo su "todo", de que no sólo le alimenta nuestra leche, sino también nuestros cuidados, nuestros abrazos, nuestras caricias, nuestra atención y nuestra dedicación; de que debemos estar dispuestas a aprender de un ser súmamente emocional y límpio de corazón; de que debemos respetar sus momentos, sus tiempos.

He de confesar que pensé que me había convertido en madre cuando tuve por primera vez a Aroa en mis brazos. Pero días después, incluso meses, me sentía cualquier cosa menos madre, me sentía vacía. Imagino que muchas mujeres pasarán por esa sensación durante su posparto. Pero yo no me sentía vacía por no saber acallar los llantos de mi niña, ni por no poder estar decente físicamente al menos un día, ni por no poder atender las necesidades de mi marido, ni por sentirme apartada del mundo, ni por no tener ni idea de cómo dormir a mi hija o darle el pecho o cambiar un pañal. Me sentía vacía porque mi hija me reclamaba algo que yo le estaba negando. Me negaba a ver la evidencia de su llanto, me negaba a hacer aquello que era contrario a lo que todos me decían, pero que mi corazón gritaba sin cesar.

Y, como dice Laura Gutman (y vuelvo a parafrasear): "cuando el cansancio es infinito y sólo nos resta entregarnos a ese niño que expresa nuestro yo profundo y no logramos acallar, entonces nuestra madre interior ha nacido." Porque me convertí en madre cuando tan sólo escuché a mi corazón y a mi hija. Y así sucedió con el tema de la lactancia.

Yo quería a toda costa darle el pecho a mi hija, no sabía exactamente por qué, pues durante el embarazo no lo veía como algo tan imprescindible, pero algo dentro de mí me decia una y otra vez que no podía rendirme. Los comentarios me hacían un daño increíble. Pero yo seguí dándome de bruces contra el suelo, viendo como mi hija lloraba todo el día (y parte de la noche), preguntándome si la estaba alimentando bien, si ella mamaba suficiente, si yo no estaría obsesionada con ese imposible del que todos me hablaban.

Entonces, un día probé con el biberón. Pero no había forma de que lo tomase. Recuerdo cómo me caían las lágrimas mientras intentaba que mi hija aceptase aquella tetina, recuerdo cómo mi pequeña lloraba porque le olía a teta y mamá le daba algo que ella no quería. Recuerdo cómo se me estrujaba el corazón y el alma, mientras le decía a mi niña entre sollozos que necesitaba que tomase aquel biberón. Paradógico, verdad? Así que me sentí vacía, ni mujer, ni madre ... sólo vacía.

Menos mal que mi niña era muy lista, y lo único que hizo fue llorar, llorar y llorar, y esperar a que mamá, rendida, volviese a sacar su teta. Y entonces su dolor se disipó, aunque no el mío.

Pero entonces un día, no sé cómo sucedió, dejé de querer escuchar los comentarios de los demás y le dije a mi pequeña: "si lloras tanto para que te escuche, pues es lo que voy a hacer: escucharte!". Y así fue. La escuché: ella sólo me quería a mí, al 100%, no me quería compartir con nadie más, no quería que me aferrase a lo que me decían los demás, quería que sólo la escuchase a ella, o tal vez que escuchase mi instinto de madre, porque realmente fue en ese momento cuando nació la madre que soy ahora. Y entonces me dí cuenta de que mi hija había estado llorando por mí, había estado sufriendo por lo que yo me negaba a hacer.

Por eso creo que el ser madre, el convertirse en madre, es estar dispuesta a aprender de nuestros hijos, incluso antes de nacer; es mirar la vida con sus ojos; es criar desde el respeto, la empatía, el cariño y el amor; es ser consciente de que nadie tiene derecho a decidir por nosotras ni por nuestros hijos; es no negarnos el reencuentro con nuestras sombras, nuestros miedos, nuestras dudas ... a reecontrarnos con nuestra esencia de mujer, con nuestro instinto más primitivo; es no temer a desnudar nuestra alma ante nuestros hijos; es no dudar en volver a ser niños, a revolcarnos en el suelo, a ensuciarnos en el barro de los charcos, a reír hasta no poder más, a abrir cajones para vaciarlos, a comer con las manos, a decir "no" cuando realmente sentimos que debemos decir "no"; ... es entregarnos a ser felices, sin más.

Así veo yo la nueva maternidad, esa maternidad que ha estado ahí desde el resurgir de la humanidad. Y creo que esta maternidad que despunta ahora, nos dará la razón. Porque lo veo en la cara de mi hija, porque lo veo en las caras de los niños cuyas mamás los crían desde el respeto y el amor profundo.

Ojalá un día no tengamos que hablar de "nueva maternidad", sino símplemente de maternidad, en todos los sentidos.