“(…) no devenimos madres necesariamente cuando parimos al niño, sino en el transcurso de algún instante de desesperación, locura y soledad en medio de la noche con nuestro hijo en brazos. Cuando la lógica y la razón no nos sirven, cuando nos sentimos transportadas a un tiempo sin tiempo, cuando el cansancio es infinito y sólo nos resta entregarnos a ese niño que expresa nuestro yo profundo y no logramos acallar, entonces nuestra madre interior ha nacido.”

Laura Gutman

miércoles, 13 de junio de 2012

"Sostenerse en los Sueños" - Carina Tacconi

Cuando el alma empieza a imponerse al ego los procesos que se viven son intensos, todo lo que armamos hasta el momento se cae, se desestructura, el agua te inunda y solo toca entregarse a que la vida te lleve. En esa pérdida absoluta de poder del ego, esa renuncia impotente, radica el mayor acto de entrega y fe a la existencia.

(...)

Hay momentos en este camino en el que todo parece derrumbarse y aquello que una vez tenía sentido deja de tenerlo. Es allí en esos momentos donde recordar el propósito que el alma trae, ser en la tierra el amor incondicional que es en el cielo, es lo único que de verdad sostiene el viaje. De lo contrario, qué sentido tendría para el alma vivir semejante experiencia.

(...)


Es un fragmento de una entrada que publica Carina Tacconi en su blog, La Educación Del Ser.
Os invito a leerla entera. Para ello, pinchad aquí.

domingo, 10 de junio de 2012

Echar a volar

Alguna vez os he comentado lo difícil que me resultaba dejar volar a Aroa, sobre todo durante el comienzo del cole este año. Por un lado, necesitaba que volase, que encontrase un espacio diferente al que había tenido hasta ese momento, y en el que se sintiese a gusto. Pero por otro, mis propios miedos, mi yo-niña, no se lo permitían. Y lo que yo pensaba que era amor de madre por protegerla, a veces se convertía en ponerle una muralla demasiado alta.

Pero finalmente, comencé a derribar parte de esa muralla, hasta dejarla a una altura no muy alta, para que no fuese imposible de saltar; y no muy baja, para que también conociese el esfuerzo que se requiere para alcanzar lo que hay al otro lado.

Y creo que, al fin, estoy dejando volar a mi pequeña.

Y si soy sincera, puedo afirmar que ha sido harto difícil. Difícil para mí, pues durante todo este tiempo mi niña se convirtió en el eje central de mi vida, llegando a veces a depender yo de ella y no al revés, incluso emocionalmente, y creo que eso llegó a asfixiarla bastante. Pero sobre todo, ha sido difícil para ella, pues no sólo ha estado intentando enfrentarse al mundo que iba descubriendo día a día, sino también al mundo interior de mami: un mundo complejo, lleno de inseguridades, temores, inquietudes, inexperiencia, miedo, ...

Pero, por circunstancias de la vida, por grandes mujeres con las que me he topado desde que soy madre, por situaciones que he vivido, por libros que han llegado a mí, por experiencias que me han ido llegando de otras madres, por "casualidades" que me han ido sucediendo y, sobre todo, por la llegada de mi hija, por todo esto y por muchas cosas más, he ido tomando conciencia de muchas cosas. Las casualidades han ido dejando paso a sucesos a tener en cuenta, a pistas para tomar decisiones, a respuestas a los miles de interrogantes, etc.

Y por todas esas circunstancias, y por la consciencia que cada día se expande más y más en mí, estoy dejando que mis propias alas comiencen a desplegarse.
Tan sólo asoman vagamente, porque han estado demasiado tiempo replegadas. Intentan abrirse tímidamente, con cautela. Porque lo que hay por delante, aunque con ganas de descubrirlo, es algo desconocido.
Pero tienen ganas de volar.

Y ahora que han dado el primer paso, siento que ya no hay marcha atrás.

sábado, 2 de junio de 2012

Hasta la corona de las princesas

Estos días me estoy dando cuenta de que, algo tan inocente a simple vista como llamarle a una niña "mi princesa", puede llegar a convertirse en algo tan dañino como que esa niña llegue a creerse una princesa de verdad. No una princesa como las de carne y hueso. Sino ese tipo de princesas de cuento, de esas que sólo se visten de rosa, que tienen que ir siempre impecables, y que se maquillan hasta para dormir.
Yo, que cuando nació mi niña prohibí a todos los que conocía que le regalasen ropita rosa, con lazos ni puntillas, pues no quería que mi hija pareciese un dulce de fresa (siento si hiero sensibilidades, pero es que no soporto el rosa bebé de los pies a la cabeza ni las niñas con lazos hasta en las braguitas). Los juguetes que entraban en casa eran desde muñecas hasta pelotas y coches. Nunca hicimos distinción entre "cosas para niñas y cosas para niños". De hecho, una de las primeras entradas de este blog, la dedicaba a la pasión de mi hija por las excavadoras, camiones, etc.
Pues ahora me veo en la tesitura de que mi niña no quiere nada que no sea ROSA.
No es que no me guste el color dichoso. Sino que llega un momento en que te aburre sobremanera cuando ves que tu hija llega a preferir tomarse un helado de fresa pese a que el sabor no es el que más le agrada, sólo porque es de color rosa.
Yo, que nunca me maquillo ni me pinto las uñas, que no uso tacones, que no voy "a la última" ... Pues viene mi enanita y me pregunta un día que por qué mis zapatos son todos tan bajitos.
Pero ahí no acaba la cosa.
Siempre he dejado en ella poder de decisión. Creo que es bueno para ella que pueda escoger lo que le gusta y no le gusta. Desde hace ya tiempo, normalmente es ella la que decide qué se quiere poner, e incluso vamos a comprar su ropa las dos juntas.
Pero últimamente esto se está convirtiendo en un quebradero de cabeza para mí. En los comercios es ver algo rosa y querer llevárselo de inmediato aunque no hayamos ido específicamente a comprar algo, sino sólo a echar un vistazo. Sólo quiere ponerse ropa de color rosa y no permite que mami prefiera que un día se ponga unos vaqueros.

Y todo esto me plantea dudas.
No sé si hago bien en que ella escoja siempre lo que ha de ponerse.
No sé si en algo he fallado y la he incitado de alguna manera que no consigo ver, a que se crea una princesita que no puede salir de casa si no va mega perfecta.
No sé si esto va en los genes o es que la entrada al cole y la influencia de sus nuevas amigas tiene algo que ver.

Quiero pensar que es cosa de la edad, que es algo pasajero.

Aunque me queda la satisfacción de que todavía no me ha pedido que le ponga lazos en el pelo. Mientras tanto, tendré que aguantar estar rodeada de rosa.

lunes, 28 de mayo de 2012

No me he perdido!

Lo dicho, que no he abandonado el blog, no me he ido a ninguna isla desierta, no me he ido de vacaciones ...
Símplemente que mis energías se habían perdido en algún lugar durante estas últimas semanas, y he tenido que priorizar unas cosas sobre otras. Y como ya comprobé el verano pasado, unas vacaciones de ordenador son fantásticas para desconectar de ciertas cosas, sobre todo cuando la mente está saturada y de repente necesitas NO PENSAR.
Pero acabo de comprobar que durante mi "ausencia", los demás blogs que sigo han continuado su andadura. Así que tengo deberes, sobre todo en cuanto a lectura se refiere.
Pues nada, que vuelvo a la carga.
Abrazos a todos los que me seguís.

domingo, 6 de mayo de 2012

Feliz día de la Madre

El regalito que me hizo mi princesa:

Un jardín de flores hecho de pasta de modelar, sobre una baldosa.
Pena que no encontré un babero lo suficientemente grande para mí y me he puesto perdida de babas ;)

miércoles, 2 de mayo de 2012

Decorando la cocina con rotuladores

Hoy por la tarde Aroa y yo estábamos sin ideas.
Tras la merienda, nada interesante que hacer, nada que discurrir.
Ambas necesitábamos algo nuevo a la par que divertido.
Nos pusimos a dibujar con rotuladores.
Sus manos quedaron de mil colores.
Gracias que los rotuladores son de los lavables. Así que, un poquito de agua ... y listo!
Y entonces, se me ocurrió una idea:
Como son tan fáciles de eliminar sólo con agua, qué pasaría si los utilizásemos para hacer dibujos en los azulejos de la cocina?
A Aroa se le iluminó la cara. El sueño de todo niño: PINTAR LAS PAREDES!!!!!!!
Y éste fue el resultado:






Qué os parece? Ha sido divertidísimo. Además, con una bayeta húmeda, se elimina fácilmente.
Pero ahora tengo una duda: Aroa no ha querido que los sacásemos una vez terminada la obra. Pero, ¿Seguirá siendo tan fácil de eliminar el rotulador pasados algunos días?
Espero que sí.
Y si no, pues nuestra cocina quedará hermosamente decorada ;)

domingo, 29 de abril de 2012

Baby ... boom?

Hoy no puedo, por más que lo intente, estar enojada, llena de rabia y frustración.

Como ya todos sabréis, ha comenzado en la Sexta el programa (para mí reality, lo que ya augura lo que va a venir después) Baby Boom.
La expresión en español del término "Baby Boom", es "explosión de natalidad".
Y me pregunto yo: ¿Con este programa pretenden que las familias, y todavía más, las mujeres, se apunten a tener más hijos? ¿Esperan que los que no tienen hijos, se decidan por fin a tenerlos? ¿Esperan que a las mujeres se les despierte ese reloj biológico que hace que desees con todas tus fuerzas ser madre?
¿O tal vez lo que se pretende es convencernos de que lo "normal", lo "mejor", lo más "conveniente y necesario", lo "único" que se puede hacer en el transcurso de un parto, es lo que se nos muestra en dicho programita?

No he podido ver el programa entero, y no por falta de tiempo, sino porque se me removían las entrañas.
Lo poco que he visto, ha hecho que me sienta frustrada. Tantas somos las personas que abogamos por un parto respetado. Tantas son las mujeres que luchan cada día por ello, desde muchos ámbitos. Y cuando parece que damos un pasito hacia adelante, de repente la escalera se queda sin peldaños y SE NOS OBLIGA a dar cinco pasos hacia atrás.

En ese trocito de programa que ha llegado a mis ojos, sólo he visto mujeres monitorizadas, tumbadas boca arriba en esa postura que desafía totalmente la ley de la gravedad de Newton, goteros, gente entrando y saliendo, luz cegadora por todas partes, instrumentalización, protocolos y más protocolos. He visto una fiesta por todo lo alto porque "se ha ayudado a traer a un niño al mundo".
Pero ¿dónde está la llegada amorosa, en intimidad de ese hijo? ¿Dónde está ese recibimiento respetuoso que todo ser vivo necesita en su primera salida a la vida exterior? Porque, a mi modo de ver, el nacimiento de un ser vivo no ha de ser una fiesta, sino un hecho único, irrepetible, amoroso, disfrutado en la privacidad, apartado de ojos extraños y de focos cegadores.
Y lo que más me indigna de todo esto, es que muchas mujeres estarán viendo esto y pensarán que es lo normal, que es la opción correcta.
Muchas mujeres con partos no respetados, verán estas imágenes y pensarán que, pese a lo duro de su parto, a fin de cuentas muchas más mujeres han pasado lo mismo que ellas, y que el personal sanitario que las ha antendido habrá hecho todo lo que estaba en su mano.

Me indigna que se sigan mostrando partos donde la mujer está totalmente sumisa a las indicaciones de terceras personas, siguiendo una partitura ya escrita y guiada por un director de orquesta que da las indicaciones necesarias según su punto de vista, sin dejar lugar a la improvisación.
¿Y qué hay de malo en improvisar? No me gustan los conciertos donde escuchas exactamente lo mismo que en el disco grabado en estudio. La improvisación es lo que hace que te emociones más con ese concierto. Y si un músico improvisa, lo hace por y para su público, porque su "bebé" así se lo pide, porque es capaz de escuchar las necesidades, y va actuando en consonancia con ellas.
No hace mucho, en la entrada "Si fueras música" de mi queridísima amiga Mon, yo le dejaba el siguiente comentario:
Si fueras música, serías el grito profundo, instintivo, libre, salido de las entrañas, de una mujer que da la bienvenida por primera vez a su hijo. Serías una melodía plancentera producto del amor más primitivo y salvaje envuelta en sudor y luz tenue.
Y es que, estoy convencida, el concierto que tiene lugar en un parto, debe ser así, un concierto íntimo, donde mamá y bebé sean los verdaderos protagonistas, donde el director de orquesta sea, en tal caso, ese bebé que desea salir para oler a su madre desde fuera, para ser abrazado y no arrebatado repentinamente para ser despojado de ese olor que su madre le ha proporcionado; para buscar alimento a su ritmo y no llevado en volandas para saber qué peso tiene o cuánto mide; para disfrutar de la calidez del cuerpo desnudo de su madre y no para ser depositado en la frialdad de alguna superficie y ser manoseado por extraños; para recibir el cobijo que le ofrecen los brazos y el cuerpo de su madre y no para experimentar un salto al vacío repentino.

Y a la vez que estoy indignada, siento que esto nos debe hacer recapacitar aún más. Que no nos podemos quedar de manos cruzadas, que no se puede permitir semejante insulto. Porque, en verdad os digo, que no sé quién pretende tomarnos por estúpidos ni con qué finalidad.

Y ya para terminar, os dejo con este vídeo. Un vídeo que todavía hoy, después de 4 años de haber sido madre, no puedo ver por completo. Un vídeo en el que se muestra lo más maravilloso que es el nacimiento. Pero también, lo horrendo de las prácticas protocolarias abusivas y sin justificación. Porque esas prácticas las he sufrido en mis carnes. Y estoy convencida de que, de no haber sido así, hoy no tendría una cicatriz que me sigue hiriendo, no físicamente (porque lo físico, a fin de cuentas, acaba por cicatrizar), sino una herida en mi alma, en mi alma de madre y en mi alma de mujer; una herida imborrable que sigue doliendo a la par que me ha enseñado muchas cosas.
Así que os animo a que veáis este vídeo, y comparéis. Y después, conscientemente, decidáis.
Para verlo, pinchad aquí.